jueves, 26 de marzo de 2009
Anexo 1 "Comida rápida y el imperio nazi"
1) Ambas han usado los medios masivos de comunicación para distribuir su propaganda enajenante.
2) Han logrado conseguir seguidores fieles que las han defendido ferozmente a pesar de las evidencias de los daños que provocan a la salud y la vida de la gente vulnerable (en el caso de las industrias de "comida rápida", irónicamente son los seguidores mismos).
3) Se han enriquecido a costa de el dinero de sus víctimas.
4) Han afectado a la economía, el estilo de vida, el estatus sociocultural y la salud de la sociedad internacional (en el caso de las industrias de "comida rápida", el alcance ha sido mucho mayor en términos del territorio geográfico que abarcan sus productos).
5) Se requiere del criterio y el sentido común de las comunidades a nivel internacional para que le den la espalda al consumo de estos productos nocivos, ya que, como ocurrió en el caso del imperio nazi, todo el daño y la destrucción que afectaron a sus víctimas, no fue obra de una sóla persona, sino de cada uno de sus enajenados seguidores.


Revisemos cifras:
Pérdidas provocadas por el imperio nazi
Durante el Holocausto, unos seis millones de judíos (alrededor de un tercio de la población judía mundial de la época) fueron exterminados. En algunos casos desaparecieron comunidades enteras, entre ellas la floreciente comunidad judía de Polonia (de más de tres millones de miembros) y la comunidad sefardí de Salónica (en Grecia).
El número exacto de personas asesinadas durante el régimen nazi no se ha podido determinar, aunque se consideran fiables los siguientes números:
5.600.000 a 6.100.000 de judíos, de los que entre el 49 y el 63 % eran polacos,
3.500.000 a 6.000.000 de civiles eslavos,
2.500.000 a 4.000.000 de prisioneros de guerra soviéticos,
2.500.000 a 3.500.000 de polacos no judíos,
1.000.000 a 1.500.000 de disidentes políticos,
200.000 a 800.000 gitanos,
200.000 a 300.000 discapacitados,
10.000 a 250.000 homosexuales,
En total las víctimas suman una cifra de entre 15.000.000 y 20.000.000 (quince a veinte millones de personas, aproximadamente).
http:/es.wikipedia.org/wiki/Ho locausto
Pérdidas provocadas por la "comida rápida"
Actualmente los daños provocados por el consumo de "comida rápida" y el sedentarismo se pueden resumir en un trastorno llamado síndrome dismetabólico.
Se denomina Síndrome Metabólico al conjunto de alteraciones metabólicas constituido por obesidad de distribución central, la disminución de las concentraciones del colesterol unido a las proteínas de alta densidad, la elevación de las concentraciones de triglicéridos, el aumento de la tensión arterial y la hiperglicemia.
El Sindrome Metabolico incrementa 2 veces el riesgo de Enfermedad Cardiovascular. En personas no diabeticas, incrementa en 5 veces el riesgo de Diabetes si se compara con personas sin ese Sindrome.
La Prevalencia ajustada a la edad en Estados Unidos de 1988 a 1994: 23.7%
Las mayores secuelas son cardiovasculares y la Diabetes Mellitus tipo 2, pero también incrementa el riesgo de: Síndrome de Ovario Poliquistico, Hígado graso, Litiasis biliares de Colesterol, Asma, Trastornos del sueño y algunas formas de cáncer.
Eckel RH, Grundy SM. The Metabolic Síndrome. Lancet.2005; 365: 1415 – 28
Prevalencia cruda en Estados Unidos NHANES.2002 : 21.8%
Prevalencia en los Inuit : 13.1%
Encuesta en Hipertensos en España 2006: 44, 6% NCEP, 61, 7% IDF
Prevalencia en España Poblacion general: 24%
Canarias España: 24, 4 %
Prevalencia en Singapur: 12.2%
Chile: 22.6%
Mexico: OMS: 13, 6%(1.7 millones aprox.), NCEP-III : 26.6% ( 3 millones aprox.)
La próxima vez que tenga antojo de "comida rápida" reflexione: ¿soy yo o es la enajenación quien está decidiendo por mí?, ¿elegir ese tipo de comida es en realidad lo mejor para mi salud y mi economía?, ¿es de verdad esa la calidad de alimentación que merezco o que merece mi familia?
Más en: Sindrome metabolico. Un desafio. Una epidemia. Una oportunidad.
http:/www.portalesmedicos.com/ publicaciones/articles/647/1/S indrome-metabolico-Un-desafio- Una-epidemia-Una-oportunidad.h tml
miércoles, 25 de marzo de 2009
Capítulo 2 "Tirando muros"
El 9 de noviembre de 1989 cayó el "muro de Berlín", yo tenía 10 años, estaba a punto de terminar la primaria y ansiaba llegar a la secundaria para poder al fin ampliar mis horizontes.
Pero al poco tiempo de comenzar mis estudios en la secundaria diurna 125, me dí cuenta de que no cubría mis expectativas, afortunadamente conocí el movimiento scout y fui miembro activa de la asociación de scouts de México lo suficiente para no querer volver a serlo. Pero esa experiencia sólo avivó mi sed de descubrir el mundo más allá de las fronteras que hasta ese momento conocía.Comencé a estudiar francés y me inscribí en un grupo de intercambio estudiantil en la UNAM.
Además encontré una singular amistad en algunas de mis vecinas con quien comencé a desenvolverme en el ambiente de los antros, la moda y algunos otros vicios. Entonces conocí el dolor de perder a alguien a causa de la drogadicción, algo que me ha marcado por el resto de mi vida.
Al llegar al CCH procuré adaptarme y sacar lo mejor de algo que no esperé que significara tanto, pues no tenía planeado quedarme a estudiar allí, pero afortunadamente entendí el sistema y lo aproveché lo más que pude: tomé clases de jazz, de teatro, de francés, conocí gente muy interesante, e hice amigos que me enseñaron el significado de la palabra "pertenencia" en el sentido de sentirse incluido y protegido por un grupo.
Luego viajé a Francia y me enamoré de París a pesar de que apenas tuve una "probadita" de todo lo que se puede vivir en esa maravillosa ciudad. Al fin comenzaba a recorrer el mundo, los conceptos de libertad, independencia, responsabilidad y logro, tenían mucho más sentido en ese momento. Tenía definida una identidad, muchos proyectos y entusiasmo por continuar mi autoconocimiento y desarrollo personal.
Al regresar a México me topé con un gran contraste, más que nada porque una crisis económica (la de 1994 cuando Salinas terminó su sexenio y ocurrió el llamado "Error de Diciembre"), obligó a mis padres a tomar la decisión de vender la casa y el negocio, así que mi familia y yo migramos de domicilio en domicilio hasta refugiarnos en la casa de mi abuelo en Xochimilco hasta que se recuperara nuestro patrimonio. Como dije fue un gran contraste después de que meses antes había presenciado la opulencia del palacio de Versalles, estar tratando de abrigarnos del frío en una construcción en obra negra viendo cómo las pocas posesiones que nos quedaban se echaban a perder por la humedad, las ratas y el guano de las palomas.
Estaba furiosa por el hecho de que las pérdidas materiales me desmoralizaran, pues hasta entonces creí haber dejado de ser tan superficial. Pero luego comprendí que no sólo eran las pertenencias sino todo el estilo de vida que llevaba lo que había cambiado, para entonces comenzaba mis estudios en la facultad de medicina y decidí sumergirme en los libros y demás actividades para evadir (aunque fuera por unas horas), una realidad que detestaba y que me frustraba tanto.
Evadir la realidad me provocó daños emocionales, y usar mi carrera como refugio sólo empeoró las cosas; mi idealismo ha chocado tantas veces contra la opuesta realidad que me ha dejado aturdida al punto de dejar de reconocerme a mí misma. En algún punto entre esta maraña de sentimientos, pérdidas y cambios, simplemente me perdí.
domingo, 15 de marzo de 2009
Capítulo 1 "Del enajenamiento y la necesidad de pertenencia"
Al pensar en ella la recuerdo como una niña insolente, consentida, caprichosa y testaruda.
Pocas veces disfrutaba verdaderamente de sus logros. Creció entendiendo que entre más les diera gusto a los otros, era más fácil sacarles provecho pues la premiaban por su "buena conducta".
Así fue que comenzó a sentir la necesidad de sobresalir, de ganar, de demostrarles a otros que ella era mejor. Con cada éxito, ganaba un premio y sobretodo, conseguía la sensación de aceptación, los demás la recibían con agrado y si alguien más trataba de ganarse ese lugar, inmediatamente se sentía amenazada, así que generalmente atacaba a las personas que la hacían sentir vulnerable.
¡Qué gran sensación la de finalmente haber alcanzado la meta!, aunque fuera sólo para demostrar que nadie más que ella, merecía ser reconocido.
Y cuando estudió en las escuelas públicas le pareció insufrible la mediocridad del sistema educativo porque veía cómo los alumnos más populares eran quienes menos se esforzaban, así que se distanció de la mayoría de sus compañeros. Tuvo algunas amigas excelentes, la querían tal cual era, algunas hasta la admiraban y ella las valoró enormemente desde entonces por que le dieron el privilegio de la duda y la dejaron equivocarse sin represión y sin retirarle la amistad; además, supieron ver más allá de la soberbia que esta niña usaba para protegerse de las críticas, las exigencias, etc.
Ese “caparazón” también le servía para ocultar su lado sensible, la parte de su ser que anhelaba algo diferente, algo suyo exclusivamente que en ese momento no podía definir, escondía un idealismo auténtico que proponía vivir en un mundo mejor del que conocía.
Durante esta etapa hasta la adolescencia logró embonar correctamente en los esquemas de comportamiento preestablecidos en su entorno: alumna ejemplar, hija consentida, siempre a la moda y asidua consumidora de productos finos de perfumería, ropa y zapatos, siempre “al día” de los programas extranjeros de televisión por cable y música comercial.
Un buen ejemplo de lo que para las empresas mercantilistas es el cliente ideal, fanático de gastar en banalidades para lograr el sentimiento de pertenencia, alguien que desde la infancia aprendió que el estatus depende de la cantidad de cosas materiales, que para tener estatus es indispensable cuadrar en los esquemas que la sociedad demanda, alguien que a pesar de los conocimientos que dan los libros y otros medios de comunicación actualizados, no cuestiona aún lo suficiente como para tomar las decisiones con libre albedrío, es decir con convicción.
Así la recuerdo, esa niña fui yo.
sábado, 14 de marzo de 2009
Prefacio
Un día de hace como tres años me desperté y comprendí que yo era una humana más. Me di cuenta de que tener emociones, necesidades biológicas, necesidades sociales y dudas existenciales, eran cosas que me había resistido a aceptar como propias, pero que irremediablemente tenía que enfrentar y/o disfrutar pues de ellas se compone la naturaleza humana.
Como cuando nos resistimos a creer que nos pasó una tragedia o, como cuando nos ganamos un gran premio y no damos crédito de que haya sucedido, yo por mucho tiempo había vivido sin la sensación de pertenecer al mundo de los mortales, y no porque me sintiera superior o inmortal, sino porque no encontraba un lugar en este mundo.
Mucho tiempo me veía a mí misma como alguien ajeno a mi entorno, a veces ajena a mi propio cuerpo. Me la pasaba batallando con mi cotidianidad, enfadándome cada vez que llevada por las circunstancias terminaba comportándome como los demás. Sólo obedecía los patrones de conducta para adaptarme al medio; aunque sí disfrutaba y tenía momentos de triunfo y felicidad, y a pesar de que comprendía que cada uno de nosotros somos individuos con voluntad y derecho a la libertad y a la superación personal, simplemente no sentía que incluso esos valores tuvieran que ver conmigo.
¿Qué me llevó a esa condición?, ¿por qué y desde cuándo me parecía estar aquí por error, como si dejarme en estas circunstancias no fuera sino una broma de mal gusto? Y después, ¿cómo fue que al fin pude comprender y asimilar como propia la naturaleza humana?
Desde aquel día de hace 3 años hasta ahora, he tratado de responder a esas preguntas. En las siguientes anotaciones les platico las conclusiones a las que he llegado, quizá ustedes compartan alguna de ellas conmigo.
Además, posterior a esas respuestas, encontrarán experiencias e impresiones que he tenido en los últimos 3 años, haciendo de vez en cuando una comparación entre la manera en que percibía las cosas antes y después de ese día.
Escribir estas notas nació de mi necesidad de aclarar ideas y de alguna manera de retratar mis pensamientos en esta etapa de mi vida, que he decidido aprovechar para "resurgir de las cenizas" y seguir adelante en la búsqueda de la realización personal.
Están invitad@s a hacer críticas, comentarios y a compartir sus experiencias. Yo estaré encantada de que me acompañen en la búsqueda. Bienvenid@s.
