sábado, 14 de marzo de 2009

Prefacio

      Un día de hace como tres años me desperté y comprendí que yo era una humana más. Me di cuenta de que tener emociones, necesidades biológicas, necesidades sociales y dudas existenciales, eran cosas que me había resistido a aceptar como propias, pero que irremediablemente tenía que enfrentar y/o disfrutar pues de ellas se compone la naturaleza humana.

      Como cuando nos resistimos a creer que nos pasó una tragedia o, como cuando nos ganamos un gran premio y no damos crédito de que haya sucedido, yo por mucho tiempo había vivido sin la sensación de pertenecer al mundo de los mortales, y no porque me sintiera superior o inmortal, sino porque no encontraba un lugar en este mundo.

      Mucho tiempo me veía a mí misma como alguien ajeno a mi entorno, a veces ajena a mi propio cuerpo. Me la pasaba batallando con mi cotidianidad, enfadándome cada vez que llevada por las circunstancias terminaba comportándome como los demás. Sólo obedecía los patrones de conducta para adaptarme al medio; aunque sí disfrutaba y tenía momentos de triunfo y felicidad, y a pesar de que comprendía que cada uno de nosotros somos individuos con voluntad y derecho a la libertad y a la superación personal, simplemente no sentía que incluso esos valores tuvieran que ver conmigo.

      ¿Qué me llevó a esa condición?, ¿por qué y desde cuándo me parecía estar aquí por error, como si dejarme en estas circunstancias no fuera sino una broma de mal gusto? Y después, ¿cómo fue que al fin pude comprender y asimilar como propia la naturaleza humana?

      Desde aquel día de hace 3 años hasta ahora, he tratado de responder a esas preguntas. En las siguientes anotaciones les platico las conclusiones a las que he llegado, quizá ustedes compartan alguna de ellas conmigo.

      Además, posterior a esas respuestas, encontrarán experiencias e impresiones que he tenido en los últimos 3 años, haciendo de vez en cuando una comparación entre la manera en que percibía las cosas antes y después de ese día.

      Escribir estas notas nació de mi necesidad de aclarar ideas y de alguna manera de retratar mis pensamientos en esta etapa de mi vida, que he decidido aprovechar para "resurgir de las cenizas" y seguir adelante en la búsqueda de la realización personal.


Están invitad@s a hacer críticas, comentarios y a compartir sus experiencias. Yo estaré encantada de que me acompañen en la búsqueda.  Bienvenid@s.

4 comentarios:

  1. La cotidianidad en acción es uno de los comportamientos que conllevan a participar en un circulo social, que quiero decir con esto?
    La mayoría de la personas nos dejamos llevar x por los estereotipos, tratando de ser la persona que no somos, esto, para entrar dentro de un circulo social. Creo que esto es así por que el ser humano es un ser social, y este aislado no existe. De lo que Ud. Comenta de que solo somos un número mas, estoy de acuerdo pero de nosotros depende que tan relevante sea este número, como dejando huella.

    ResponderEliminar
  2. Interesante el reto de cómo no ser un número más para poder dejar huella , no?

    ResponderEliminar
  3. A final de cuentas las huellas dejadas por el ser humano, son huellas dejadas en la arena junto al mar, se borrarán tarde o temprano, y no es por ser fatalista, pero todo es pasajero, tal vez lo importante no es dejar huella como un objetivo, sino tomar el objetivo de tener una vida plena, y de esa manera inspirar a la gente alrededor.

    Referente al prefacio, pues es común en esta sociedad que el ser humano pase por su vida víctima de un existencialismo práctico e irreflexivo, el despertar de este sueño solo se adquiere por un estado de consciencia, mismo estado que exige respuestas. Éstas respuestas no están estandarizadas, por lo mismo son resultado de una búsqueda personal. Mucha suerte en ella, mientras esperamos la siguente entrega.

    ¡Felicidades por tu blog!

    ResponderEliminar
  4. Exelente la reflexion, apesar de que llevamos años de conocernos y creo que es lo mas personal que he leido o sabido de ti; y aunque nos encontramos por casualidad en este mundo, por voluntad nos reencontramos espero leer mas pronto.

    Juan M. Barrera.

    ResponderEliminar